mi recuerdo
Durante los últimos meses he visto cosas que nunca imaginé que vería, he escuchado lo que nunca espere escuchar y he vivido lo que nunca pensé que viviría.
Si me preguntas, qué recuerdo de aquel día, sólo puedo decir que el perfil del policía parado junto a ti, con una bolsa transparente en su mano que contenía una jeringa, un frasco vacío y un cable de electricidad es una imagen penetrante, escalofriante y decidora.
Yacías ahí, a su lado, inerte, mientras personal médico hacían lo posible para traerte de vuelta y yo… yo sólo miraba fijamente la bolsa, intentando descubrir las infinitas posibilidades que aquellos elementos en su interior significaban y negándome, de forma infantil a la única verdad que ella representaba...
Era imposible no especular, imposible no querer pasar por sobre todos los presentes darte un par de cachetadas y despertarte de aquel letargo, preguntarte infinitamente los porqué de esa visión y del estado en el que te encontrabas, sin embargo, tu cuerpo se retorcía negándose de forma inconciente y natural a recibir cualquier ayuda… entonces pensé lo peor y desee lo peor...
Imaginé tu dolor, tu furia, tu frustración, trate de ver el futuro que te esperaba y me avergüenza confesarte que te deje ir, simplemente porque no me sentí capaz de acompañarte en el proceso y no quería que te enfrentaras al resultado de tus acciones. Imaginé el camino que deberías recorrer si reaccionabas, imaginé mi vida con el corazón en la boca cada vez que no contestaras el teléfono, imaginé tu sufrimiento cada vez que te rechazaran y me rendí… y descubrí que la pena pesa en el cuerpo y que el dolor tiene un sabor amargo que te asfixia y no deja salir el llanto.
Y rogué, suplique con la fuerza de mi alma que si tu dolor era la décima parte de aquel que inundaba mi cabeza y mi alma, y que representaba una pequeña parte de lo que te deparaba el futuro, te dejaran ir, tranquila y apacible. Entonces reaccionaste, tu corazón comenzó a latir nuevamente, luchando por cada brisa que ingresaba a tu cuerpo, sufriendo cada respiro y vi tu fuerza, tu miedo a partir... y tome tu mano y quise hacer mio tu dolor, ayudarte a superar la espera y verte altiva, fuerte y completa, dispuesta levantarte cuantas veces fuera necesario.
Entonces comprendí que el camino seria largo, con altos y bajos, con momentos dulces y otros amargos y que nada dependería de mi, más que observar tu camino y tratar estar a tu lado cuando lo pidieses y cuando no.



